|
Francisco Escudero |
Domingo 07 de Febrero de 2010 - 00:15
|
|
En unas semanas el Real Murcia ha experimentado una mejoría notoria en su forma de plantear los partidos, en la forma de jugarlos y sobre todo en la forma de tomarse los goles encajados.
No se ha arrugado en ningún partido de los últimos cuatro y por ello ha puntuado en todos ellos. Ha tenido la iniciativa cuando más lo ha necesitado, que no siempre, y cuando ha tenido oportunidad casi siempre ha salido victorioso del partido de distintas formas.
En Las Palmas sentó la base de lo que hoy tenemos. Un equipo que no se arruga y que cuando se lo propone consigue su meta con suma facilidad. La misma que hasta ese momento se le había resistido casi por completo.
Contra el Girona simplemente la mala suerte le impidió llevarse los tres puntos aunque su juego fue algo más espeso. La capacidad nula del rival y la poca intención de jugar hicieron desesperar a un once que poco a poco ha ido tomando forma a semejanza del que está llamado a ser el salvador de turno del Real Murcia.
La semana pasada en Tarragona el equipo fue villano en la primera mitad y héroe tras recibir el segundo gol de los tarraconenses. En 7 minutos consiguió la remontada y la supo mantener, como hasta entonces no había mantenido, la ventaja que había obtenido lejos de casa y no como en los partidos de Soria, Albacete o Vigo.
La Real Sociedad era el rival más fuerte de los que había tenido hasta entonces en casa, y aunque no fue del todo eficaz en el gol, sí que lució un bonito e intuitivo juego que muchas veces bordó la geometría en sus pases, en su forma de jugar inteligentemente el balón. El gol entró esta vez en Nueva Condomina cuando en los dos anteriores el cero local había sido la gran estrella de los partidos contra el Girona y Elche.
No hay quinto malo. Es la esperanza grana para visitar al Huesca esta semana con la intención clara de ganar, pero también de seguir apostando por el fútbol reinventado de José González que cada día convence a más gente y devuelve más la ilusión a los que vieron en él un entrenador más preparado para la Segunda División.
|