lunes, 17 de diciembre de 2007 Jesús García
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Si la liga se hubiera detenido en el minuto 62, el Murcia sería carne de descenso. Fue el momento en el que Smolarek, delantero del Racing, marcó el gol del empate que dejaba al equipo de Alcaraz en ese grupo selecto donde cuyo nombre aparece en letras rojas. Durante veintiún minutos estuvo bailando ante las adversidades en uno de los momentos más amargos de la temporada. Seguro que algunos aficionados pensaban lo mismo: “otra vez nos tocará sufrir”. Porque en ese tiempo se esfumó ese colchón de seis puntos que tenían hace casi dos meses. El duro calendario le hizo una herida que todavía sigue sin cicatrizarse hasta que llegó un penalti que regalaron tres puntos. Moratón, por un día, se convirtió en el héroe de todos los murcianos.
El gol de Baiano lo cambió. Sacó al Real Murcia del descenso, ascendió dos posiciones más en la clasificación y está a tan sólo tres puntos del noveno. Es lo que tiene esta liga, que con dos victorias te colocas en los puestos altos. Y es lo que necesita este Murcia. Esos dos partidos que le den confianza y qué mejor que cerrar el año con un bonito triunfo en la catedral. En San Mames, donde se han visto noches inolvidables de buen fútbol. Ahora nos debe tocar a nosotros porque cien años de historia lo merecen.
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