domingo, 25 de noviembre de 2007 Antonio Jiménez
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Cualquiera de los miles de murcianistas que estuvimos en Nueva Condomina lo hubiéramos firmado antes de empezar, el empate ante el Madrid es un buen resultado. Pero fue mucho mejor lo que aconteció en el terreno de juego, sobre todo en la segunda mitad. El partido comenzó con el control del Real Madrid, con el dominio del balón y con el gol de Robinho, y se hizo la noche para el Real Murcia. Daba la sensación que Lucas Alcaraz había hecho un regalo al equipo de Schuster a modo de banda izquierda, en la que Peña se encontraba solo y abandonado, a merced de las entradas de Guti unas veces y otras Sergio Ramos. Pero no, todo resultó formar parte de la táctica puesta en práctica por el equipo grana.
A medida que pasaban los minutos el triángulo compuesto por Richi, Abel y Movilla, comenzó a dar sus frutos y comenzaron a asfixiar al iracundo Guti, y por tando la clarividencia del juego madridista, hasta acabar en un equipo ramplón y a merced del Real Murcia. Todo hasta que De Lucas, ayer el mejor de los jugadores granas, empató en el remate de corner.  La jugada estuvo mal defendida por el Real Madrid, tal y como podemos observar en la foto, en la que Guti pide ayuda a un compañero para tapar a Movilla, pero llegó tarde y De Lucas entró sin oposición al remate. Y se hizo la luz...
A partir de ahí quien únicamente hizo los méritos para ganar el partido fue el equipo grana. Baiano, el mejor delantero del Real Murcia, fue sustituido por Goitom que tuvo en sus botas el gol de la victoria, pero cruzó en exceso el balón. El sueco se movió bastante bien entre la defensa madridista, he hizo gala de su velocidad en alguna que otra jugada, pero no tuvo la sutileza necesaria para definir lo que hubiera sido el gol de la victoria. Antes, Abel que jugó un gran partido, y demostró que tiene hueco en el equipo, pecó de egoísta y lanzó desde lejos cuando la mejor opción hubiera sido habilitar a su izquierda a Iván Alonso solo, el cual momentos antes había sustituido a un voluntarioso y trabajador Iñigo.
Mención especial para toda la defensa grana. Peña jugó a su nivel, bastante alto por cierto. Los dos centrales, Arzo y Ochoa, anularon a los puntas blancos Van Nistelrooy y a Raúl, sobre todo el segundo parecía no estar presente en el terreno de juego. Y De Coz, que debutaba en el lateral derecho con la camiseta pimentonera, con tan solo unos días a las ordenes de Alcaraz, cumplió con su cometido ante un Robinho que se fue diluyendo con el paso de los minutos.
Pero nos damos por satisfechos por la actitud y el comportamiento de los nuestros, que durante la mayor parte del partido tuvieron sujetado al todopoderoso Real Madrid por sus partes nobles, y que incluso en algún momento, este equipo llegó a doblegar su espina dorsal en la Nueva Condomina. Lástima que la presión ejercida sobre las mismas no fuera lo bastante intensa como para hacer rodar por el suelo a un rival, con un presupuesto de otra galaxia, pero que juega como cualquier otro equipo de la Vía Láctea.
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