lunes, 14 de abril de 2008 Antonio Jiménez
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Al más puro estilo de Clemente, con un esquema táctico en donde el entrenador del Real Murcia alineó un total de 6 defensas, y frente a uno de los peores Real Madrid que recuerdo, el equipo pimentonero no ha sido capaz, que digo de puntuar, ni tan siquiera crear peligro. Inoperante en ataque. La inocencia y la falta de oficio de nuestros jugadores se ha vuelto a poner de manifiesto en lo que podía haber sido un partido histórico y no lo fue. Tan solo el orden atrás llegó a incomodar al Madrid, pero apostar todo a una carta significaba que un solo un error podría ser irreversible. Y lo fue.
A los 19 minutos de partido se atisbó un a luz al quedarse en inferioridad numérica el equipo merengue, a partir de aquí el Murcia empezó a creer, pero solo en teoría. En la segunda mitad, todo continuó igual hasta que Pignol regaló el balón en el área a Sneijder y batió a Carini. Entonces cambió el guión, el Murcia quiso la pelota, pero no sabía tenerla. El Murcia buscó un gol pero no supo como hacerlo. El Real Madrid jamás se había sentido tan cómodo.
Y a todo esto Iturralde pitó el final, y entonces se produjo un hecho, que no pasa de anecdótico pero que deja en entredicho la profesionalidad de algunos árbitros y jugadores. Casillas le ha regalado su par de guantes, los mismos que apenas ha usado, a Rafael Guerrero, árbitro asistente del encuentro en el mismo terreno de juego. Esto dice muy poco de Casillas, pero mucho menos del popular árbitro asistente. Y no digo que el espléndido portero del Real Madrid no pueda agradar la petición de un colegiado, si que puede, pero no debiera de hacerlo en el mismo terreno de juego. Una anécdota creo que poco deseable para el colectivo arbitral.
Del partido no merece la pena destacar mucho, si acaso negativo. Por destacar, destaco a Pina. Un jugador que con tan solo un partido y poco más, ha demostrado que la estructura deportiva en el Real Murcia es ineficaz. Pero ahora, esto lo de menos. El fracaso de algunos de los jugadores de la actual plantilla grana empieza a ser bastante numeroso, pero tampoco esto es lo preocupante ahora. Lo grave e irreversible es que a falta de 6 jornadas la salvación se encuentra a ocho puntos.
Aún no es momento de hacer balance, por lo menos yo no lo haré mientras quede un resquicio. Y queda. Ya sé que hace varias jornadas, los avispados medios de comunicación murcianos y nuestros aficionados más visionarios enterraron nuestras aspiraciones, tiraron la toalla, fueron una vez más cobardes ante el destino. Es lo más fácil, pero este ha sido un error generalizado a lo largo de nuestra historia. Cambiémosla.
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