lunes, 03 de marzo de 2008 Luis Francisco Castillo Rodríguez
El Real Murcia se volvió a dar otro sonado trastazo en el Ruiz de Lopera; un trastazo que bien podría ser ya el definitivo. Lo cierto es que los de Lucas Alcaraz hieden a Segunda División. La forzada reacción grana se topó con un Betis que se divirtió a costa de los de Alcaraz. El cuadro grana pareció un pelele, un equipo de patio de colegio frente al Milán de Arrigo Sacchi. El técnico granadino buscó la solución a sus males de Primera en el equipo de Segunda, y el resultado fue calamitoso. Por si fuera poco, el Levante acecha y ya está más cerca que la salvación. El cuadro grana ha cosechado un punto de 24 en la segunda vuelta, un promedio vergonzoso; con estos números el Real Murcia ocupará sin duda la última plaza de la tabla. Lucas tiene que saltar de la mata. Para bien o para mal. Aunque quizá sea demasiado tarde para encauzar la situación.
Sin embargo, Jesús Samper dice que Alcaraz sigue. Se trata de una decisión arriesgada, pero inteligente. Por el momento la grada ha puesto el ojo en el banquillo, pero si hay cambio de técnico y la cosa sigue igual, entonces tal vez el público grana ponga sus ojos en el palco. Y quizá lo haga igualmente aunque Samper ratifique al técnico granadino. Por tanto, la situación es de altos vuelos. El presidente grana apoyó a Lucas el pasado miércoles, y éste le ha correspondido con una marabunta de cambios inexplicables y una estrepitosa derrota. ¿Qué más hace falta para destituirlo? Quizá Samper quiera a Lucas para asaltar el ascenso la próxima temporada.
Para el Murcia, vencer es una utopía. La permanencia, un milagro inalcanzable. Antes era algo posible; ahora sólo es una cuestión de fe o cabezonería. El Murcia del Valladolid y el del Betis es el mismo. No juega, no marca, no vence. Nada. La única diferencia está en la ratificación de Lucas Alcaraz.
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