Un inocente Real Murcia regala los tres puntos al Levante
domingo, 07 de septiembre de 2008 Alberto Espinosa López
Este no es mi Clemente que me lo han 'robao' ha debido pensar Samper (y más de un aficionado que haya visto el partido) después del encuentro de esta tarde. Dos viejos conocidos, Murcia y Levante, volvían a verse las caras, esta vez en Segunda División y sin Pedro León mediante, en busca de tres puntos para ir acumulándolos en la saca. El conjunto dirigido por Luis García acabó derrotando al Murcia por 1-2 después de ganarle la batalla táctica a su homólogo grana, Clemente, cuya defensa hizo aguas a lo largo de los noventa minutos. En especial un nervioso y muy fallón Lillo, que empezó de lateral derecho y acabó de izquierdo.
Sería injusto culpar sólo a Lillo de la derrota, y es que el resto de la línea de defensa no estuvo mucho mejor, únicamente Mejía y según la fase del choque. Campos, hoy central, demostró que no es mejor que Ochoa en dicho puesto y De Coz cumplió en ambos laterales.
Clemente sigue sin repetir once titular e incluso esta vez cambió de sistema, usando un 4-1-3-2 con Guerreiro como único pivote y cinco jugadores de ataque (Dialiba, Aquino, Núñez, Despotovic y Sikora), a los que el de Barakaldo señaló como el principal factor de la derrota en la sala de prensa al considerar que eran demasiados como para poder equilibrar el juego en el centro del campo. Allí fue donde empezó a ganar el partido el Levante. Guerreiro estuvo desbordado en todo momento.
En esas, llegó una de las jugadas clave. Un centro al área del Levante acababa con... penalty. Pena máxima que sólo vio el colegiado Hernández Hernández, que usó dicha acción como guinda particular para su show. Debió de interpretar un agarrón de Campos cuando ni los propios levantinistas reclamaban nada. Parri sumaba el 0-1 al engañar a Elía.
El Murcia fue mejorando tras el gol poco a poco y consiguió hacerse con el control del juego. Síntoma de esta nueva situación fue el gol de Mejía tras un centro medido de Dialiba. Bien es cierto que los de Clemente apretaban, pero no inquietaban demasiado a su rival, que seguía defendiéndose como gato panza arriba.
El segundo tiempo siguió con la tónica del primero, dominio de un Murcia lanzado en los primeros minutos (disparo al larguero de Núñez) que no remataba. Ni Despotovic, ni Sikora, ni Alonso, ni Aquino... Así pues, el Levante, que esperaba su oportunidad desde el gol de Mejía, aprovechó una contra faltando once minutos para el final del partido para rematar a su oponente. Pedro Vega culminaba una feroz carrera batiendo a Elía.
El juego, el resultado y el equipo fueron los motivos por los cuales la afición acabó pitando. Volvieron las derrotas, los goles de los rivales, el olor a cerdo que trae el viento condominero, las pipas y el gran atasco final. En definitiva, volvió la Liga Adelante a Murcia, a la Nueva Condomina.
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